Jonathan Yerm Sánchez

Mi nombre es Jonathan Yern Sánchez. Tengo 17 años y mi enfermedad es Leucemia Mieloblástica Aguda M6.

Fui diagnosticado en mi centro de salud este año el 3 de Marzo.

Me asusté mucho porque no sabia que me podía pasar porque yo fui a mi medico de cabecera a que me vieran un acceso que tenia en el ano y de ahí mi doctora vio que tenia u color de piel demasiado amarillo, yo me sentía bien y no tenia ningún tipo de dolor. Todo fue tan rápido… Esa misma noche me mandaron al hospital de Getafe para verificar si era verdad mi enfermedad. Pasaron horas y yo tenía mucho miedo porque no sabía que podía pasar. Entones hable con dos médicos y en ese instante fui ingresado. Mis padres me intentaban contar, qué me iban a haber pero yo no entendía nada por el miedo que tenia de estar en un hospital ingresado por primera vez en mi vida.

Al paso de los días entendí qué enfermedad tenía y al saber que podía tener cura, me dí un voto de confianza para luchar y seguir adelante. Tenía el apoyo de mis padres y mis familiares y mis amigos no me dieron la espalda.

Cuando empecé con la quimioterapia me asusté porque pensaba que quitaba la sangre, hasta que me explicaron para qué servía y por qué lo necesitaba.

El primer tratamiento de “quimio”, me hizo varias complicaciones, tuve muchos dolores de cabeza, fiebres, granos… Supe aguantar las consecuencias porque tenía fe en pronto o tarde me ib a curar e iba a recuperar mi vida normal.

Pasé 2 meses ingresado en el hospital de Getafe donde recibí 2 tratamientos de quimioterapia. Me trataron muy bien. No me puedo quejar. Lo más duro para mi fue la caída de mi pelo. Sé que crece, pero fue algo muy duro para mí. Los médicos me explicaban que era la bajada de defensas y todos los efectos que tenía la quimioterapia. Pasados los dos tratamientos me dieron el alta. 1 mes, para recuperar y descansar en casa.

El tiempo que estuve en casa se me hizo difícil, porque para mi lo mas importante era curarme lo antes posible. Se me hizo muy corto el tiempo que pase en casa, recibía muchas visitas de amigos y familiares y eso me levantaba mucho la moral. Mi padre me decía q1ue no tuviera miedo a la hora de volver a ingresar. Pasado el mes, volví a ingresar en el Hospital de Getafe para que me dieran el tratamiento de consolidación antes del trasplante. Ingresé en una habitación más pequeña y era difícil porque mi madre se quedaba conmigo. Me volvieron a poner la vía central, que para mí era lo más doloroso porque lo hacían con anestesia local. Recuerdo que quien me lo hizo era muy buena persona y siempre contaba unos chistes muy graciosos. Pasados dos días empecé con el tratamiento de consolidación. Fue más duro para mí, tuve más fiebres y mas dolores de cabeza.

Se me complicó un poco por un absceso que me salió en el muslo derecho, estuve con el mes de una semana. En el hospital descubrí que mi piel era muy sensible, y después de los tratamientos tenía más riesgos de coger una infección. Las doctoras se portaron muy bien conmigo. La verdad es que siempre les daré las gracias por el buen trabajo que han hecho en mi lucha contra la leucemia. Cuando me dieron el alta me mandaron con mis padres al hospital Niño Jesús de Madrid para hacerme el trasplante de médula que sería mi madre la donante (mi madre anteriormente ya se hizo unas pruebas para ver si era compatible conmigo). La verdad es que estaba bastante asustado porque no sabía con claridad qué era un trasplante de médula.

Fuimos al Hospital Niño Jesús y allí hablamos con el doctor para ver si se podía hacer y cuándo sería la fecha (porque al parecer era importante hacerlo lo antes posible). Me dijeron que sería a finales de Agosto, pero gracias a Dios fue un mes antes. Ingresé un poco asustado porque no sabía cómo iba a ser y qué le harían a mi madre. Primero ingresé 4 días para que me hicieran unas pruebas y a la semana ingresé para que me dieran e tratamiento antes del trasplante. Era todo diferente, porque aunque aún no soy may0or de edad es un hospital que trata con niños más pequeños que yo. Tuve 2 compañeros que fueron muy buenos conmigo. La verdad es que lo pasé muy bien con ellos. Terminando el tratamiento a mi madre le tocaba hacerse la aféresis. Fue un día muy duro para mí porque a mi madre no le gustan los pinchazos y le pusieron dos vías (una en cada brazo).

Ese mismo día me pasaron a la unidad de Trasplante y antes de entrar pedí que me dejaran ver a mi madre. Cuando la vi rompí a llorar. No sé si fue por verla que no se podía mover (en el momento de la aféresis) o por el miedo que tenía al trasplante. Al día siguiente a mi madre le volvieron a hacer la aféresis porque yo soy más alto y peso más y necesitaba más células. Ese mismo día fue el trasplante, había médicos y mis padres. Pensé que sería más difícil. Pero salió más fácil de lo que pensaba. Terminado el trasplante me quedé más aliviado. No hubo complicaciones. Gracias a Dios salió bien. Me trataron súper bien los demás días. Tuve complicaciones porque tenía un bicho en el estómago. Dos semanas después me dieron el alta y parece ser que por ahora la cosa va bien. Sigo yendo a revisiones y consultas, pero gracias a Dios estoy bien. Le doy las gracias a las personas que han hecho posible que todo haya salido tan bien. En especial a mi madre, que me ha vuelto a dar la vida.

 

Jonathan